CONCLUSIONES ACERCA DE COOPERATIVISMO
Una vez, elegido el tema
Cooperativismo, dentro del eje temático “Educación para la Paz”, y orientando
la reflexión hacia una mirada filosófica del propio cooperativismo en la
educación, y sin olvidar el concepto de cooperación, o sea, obrar conjuntamente con otros para alcanzar
un fin común; logramos encontrar en la historia de las ideas innúmeras
menciones al cooperativismo, aunque casi siempre, bajo otras nomenclaturas,
pero siguiendo fielmente el concepto que mencionamos.
Desde antes de que pudiéramos
advertir un pasaje del mito al logos, o de que la pre ciencia de diferentes
civilizaciones modificara su mirada cosmológica hacia una más humanista , o
dicho de otra manera, se preocupara también del estudio de fenómenos sociales y
no solamente de los naturales; a priori
mismo de estos cambios de enfoque, podemos advertir la presencia del
cooperativismo en la trasmisión de conocimiento.
En las
sociedades arcaicas, las mitologías, no solamente eran historias sobrenaturales
que narraban como los dioses crearon al mundo, eran también fuente de pautas de
comportamiento y de enseñanza moral.
Dicho esto, tenemos un ejemplo de la idea de cooperativismo en la obra Teogonía del griego Hesíodo, un relato
mítico fascinante, pero que esconde en su interior una unión de fuerzas
orientadas por la búsqueda de un bien común, en este caso es la unión de Zeus y
otros dioses, para derrotar a Kronos y al resto de los titanes. En este caso el
relato muestra como la ayuda mutua puede lograr objetivos muy altos, imposibles
de alcanzar separadamente, es este caso el bien común era el fin de una tiranía
divina.
Ya avanzados
algunos siglos, y ya sin la influencia social de las mitologías, pero aún en
Grecia, encontramos un ejemplo de lo que podemos llamar cooperativismo para la
educación, quizá uno de los con mayor influencia en nuestra historia;
precisamente este ejemplo nos es acercado por Sócrates y Platón, y consiste en
el método dialéctico, que en definitiva no es más que conquistar el
conocimiento y llegar hasta él, a través del diálogo, los aportes de cada uno de los participantes
permitirán que las ideas que se discutan sean abordadas con mayor precisión y
con mayor sentido crítico; en otras palabras, cada interlocutor colabora para
llegar a un fin común, el conocimiento.
Se podrían
seguir brindando ejemplos de cómo la cooperación está y estuvo presente a lo
largo de la Historia de las Ideas, y como varias ramas del saber se
consolidaron en este sentido, como lo son la psicología, y la pedagogía, en los
ámbitos más cercanos a la Educación; sin embargo, como ya lo hemos mencionado
en diferentes foros y tareas a lo largo del curso, asumimos una postura
constructivista en nuestro afán de generar habilidades de reflexión, de
capacidad crítica, y de conquista de conocimiento, en y por nuestros alumnos; y
con esta meta planteada podemos concluir que, la asociación de esfuerzo, la
interacción constante, y el diálogo permanente, no son más que métodos de
cooperación dónde nuestra finalidad común es el aprendizaje.
Wilson Correa
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